Nápoles es una ciudad bulliciosa y con mucha vida, anchas avenidas, callejones estrechos, bellos edificios históricos y una magnífica bahía.
En Nápoles, visitar el Castillo Nuevo es una obligación. Este castillo se construyó en el siglo XIII y tiene tres torres oscuras, cada una con un tono de gris diferente. Los diferentes tonos se deben a las rocas ígneas con las que fueron construidas las torres. El Museo Archeologico Nazionale, uno de los museos arqueológicos más importantes del mundo, y el Teatro San Carlo, el segundo teatro mayor de Italia, son dignos de visitar.
Para relajarse está la magnífica bahía de Nápoles o la romántica isla de Capri. El auténtico encanto de Nápoles se encuentra en los estrechos callejones con la ropa tendida volando sobre ellos y en las mamas italianas asomándose a los balcones con la esperanza de iniciar una conversación con cualquier transeúnte. En la actualidad existen pocos de estos callejones pero se puede encontrar alguno detrás de la Piazza del Plebiscito.
